Posteado por: parroquiacorma | 23 febrero 2010

Visita del Camino de Emaús

VISITA AL TEATRO Y A LA CATEDRAL El pasado día 20 de Febrero la Comunidad de Emaús realizó la segunda de las actividades de confra-ternización, programadas para este Curso Pastoral, al objeto de poder tener una mayor oportunidad de conocimiento mutuo y de compartir experiencias. Se empezó por una visita guiada al Teatro Pérez Galdós. Fuimos atendidos por Don Bernardino Correa Beningfield, que de una forma amena nos fue desgranando la historia de nuestro Teatro. La idea de su construcción se inició a mediados del siglo XIX, constituyéndose una sociedad civil por acciones, a fin de sustituir el Teatro Cairasco (actual Gabinete Literario), que era muy deficiente. Es de notar el impulso de esas personas, promovidas por el comerciante italiano Lentini, en una ciudad de poco más de 8.000 habitantes.

El proyecto fue redactado por el Arquitecto Don Francisco Jareño, iniciándose las obras en 1.867 y durando unos veinte años. En 1.888, aún en obras, se hizo un concierto a beneficio de los damnificados en el naufragio de un barco y en el que intervino el tenor Stagno. El telón se levantó por primera vez en 1.890 con la ópera La Traviata. El teatro se denominaría oficialmente Tirso de Molina, aunque el pueblo lo conocía como “Teatro Nuevo”. La ubicación, en un solar de propiedad municipal en la desembocadura del Guiniguada (actual situación) fue muy criticada, por su cercanía al mar. El propio Benito Pérez Galdós, hizo unos dibujos irónicos (el director de orquesta dirigiendo con el agua a la cintura …). Sin embargo, en 1.902 se representa su obra “Electra”. A partir de ahí, se toma el acuerdo de denominarlo Teatro Pérez Galdós. El 28 de Junio de 1.918 el teatro sufre un pavoroso incendio que lo destruye casi en su totalidad. El Ayuntamiento toma la decisión de reconstruirlo, encargando los planos al Arquitecto municipal Don Fernando Navarro y Massenet, pero por divergencias, es sustituido por el Arquitecto canario Don Mifguel Martín Fernández de la Torre, el cual respecta el diseño original de Jareño, con unas dimensiones de 70 metros de largo por 30 metros de ancho, con una sala en herradura, de corte italiano. De la decoración se encarga su hermano Néstor, pintor modernista, toda la decoración interior, que se desarrolla fundamental-mente en el Salón Saint-Saens y en el escenario. El 28 de Mayo de 1.928 se procede a la reinauguración, también con la ópera Aída, constituyéndose en un referente cultural de la ciudad. Tiene en la actualidad una capacidad de 1.085 butacas, habida cuenta de la profunda rehabilitación ejecutada entre 2.004 y 2.007, que le han convertido en un teatro moderno, dotado de las más sofisticadas instalaciones. Se demolió la parte posterior al escenario y en su lugar se hizo una ampliación en estilo actual, que está perfectamente encajada con la arquitectura originaria, lo que ha permitido contar con una caja escénico de 30 metros de altura, con una serie de motores para mover todos los decorados y “atrezzos” propios, camerinos y sala de ensayo, de las mismas dimensiones que el escenario, en la que los intervinientes se sitúan en la misma posición que luego tendrán durante la representación propia en el escenario. Seguidamente, accediendo por el Museo Diocesano y el Patio los Naranjes, a través de la Puerta del Aire, accedimos a la Catedral de Santa Ana, guiados por su Director, el Canónigo don José Lavandera López, con el cual hicimos un exhaustivo recorrido por su interior, relatándonos las incidencias habidas durante su construcción. El 20 de Abril de 1.487 dictan una Real Orden, atendiendo una Bula del Papa Eugenio IV, dictada en 1.435, para que el Obispado del Rubicón se trasladara a Gran Canaria. Las obras empiezan en 1.497, con el título de Real Basílica de Santa Ana, constituyéndose en la tercera Catedral, ya que al comienzo estuvo establecida en solar de la actual Ermita de San Antonio; La segunda, en la zona oeste de la plaza del Pilar Nuevo, a la que se denominaría “Iglesia vieja”, en tanto que “nueva” se denominaría la que comenzaría su fachada por la Plaza de Santa Ana, hasta dar con la construcción de la segunda catedral, levantándose un muro entre pilares, hasta que demolió aquella. La fachada se sustituyó más adelante por una de estilo neoclásico, conservándose sus muros. Hoy, con motivo de la rehabilitación se descubrieron los accesos a las antiguas torres, y en uno de ellos se ha situado una campana de bronce, recordatorio de las arrasadas por los holandeses, al mando del pirata Van Der Oers. La construcción de la Catedral prosiguió hasta 1.570, sorprendiendo las diez esbeltas columnas con tres arandelas, que rematan en bóveda con unos nervios asemejando unas hojas de palmeras. Las obras se reinician en 1.781, ocupando el solar de la “iglesia vieja”, notándose la diferencia en las columnas de esa parte, con una labra más cuidada y con una piedra de poro más fino, procedentes de las canteras de San Lorenzo . En el año 1.997 se procede a una profunda restauración. Ya antes se había quietado el coro. En el interior de la Catedral, destaca, en la nave del Evangelio, la talla de la Virgen de la Antigua, de Luján Pérez. A continuación está la Capilla del Santísimo, concebida primitivamente como una puerta lateral de acceso, y que cuenta con un Tabernáculo obra de Juan José Torres. A continuación se encuentra el órgano, de 5 metros de ancho por siete de alto, con 25 registros. En el lado de la Epístola, conrtrapuesta con la Capilla del Santísimo, se encuentra la de Nuestra Señora de los Dolores, con imagen también de Luján Pérez. También fue de origen acceso lateral a la Catedral. En la restauración de la catedral, se modificó el altar mayor, con una obra de José de Armas, representando a lSanta y a la virgen niña. Se ha dotado, en el crucero, debajo del cimborrio, de una piedra altar, en una sóla pieza de casi tres mil kilos, labrada de una piedra de 35 Toneladas, traida del Barranco de Tauro, con la que talló también la Cátedra, sitial que ocupa el Obispo en las celebraciones. Se conservan gran parte de las vidrieras originarias, con unos círculos en colores con cristal de Murano. Estas dos visitas han sido muy instructivas y nos han permitido descubrir la riqueza de estos dos edificios tan singulares. Como colofón, tuvimos un almuerzo de confraternización en el restaurante “El Herreño”.

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